Cuando en 2015 escuché que Pau había hecho público que tenía cáncer, me costó entender los motivos que le habían llevado a comunicarlo. Fui injusta, no fui capaz de empatizar con su situación. No comprendí por qué desde ese momento Pau nos empezó a contar su camino con todo detalle… un camino que llegó a su fin el pasado 9 de junio.

Llevo todos estos días buceando entre las canciones de Jarabe de Palo. Volver a escuchar las del principio, me han transportado a una época maravillosa donde sí éramos capaces de vivir so-lo-en-el-pre-sen-te.

Os decía que el día 9 de junio acabó el camino de Pau, pero realmente no es así, ¿verdad? Dicen que nadie muere del todo mientras haya alguien que le recuerde. Y coincidiréis conmigo que eso es lo que va a pasar con él. Pau vivirá por siempre jamás porque nos ha dejado el legado tangible de sus canciones.

Pero es que él no se quedó ahí, desde 2015 quiso ir más allá y dejar un legado intangible, quizá mucho más elevado que el primero. A través de su manera de convivir con su enfermedad hizo realidad ese propósito personal de 2015, ese que yo no entendí. Pau, a través de su ejemplo, quería ayudar a desestigmatizar una enfermedad dura, siempre dura. Y es que quiso dejarnos un ejemplo de vitalismo hasta el último día, regalándonos incluso con un nuevo tema hace tan solo unas semanas.

Pau puso sus últimos años de vida al servicio de un propósito. Quiso dejar legado.

Ya veis. El ejemplo de Pau me ha hecho reflexionar sobre lo que realmente quiero dejar el día que esta función se acabe. Creo que vale la pena parar conscientemente a pensar en todo esto, antes que sea la vida y los hechos los que decidan pararnos.

Uno de los libros que más rastro ha dejado en mí, sin duda alguna, es uno que leí en la Universidad: El hombre en busca de sentido. Su escritor Viktor Frankl fue psiquiatra, filósofo y un superviviente de Auschwitz. Entender de su mano que siempre tenemos un margen para actuar más allá de cualquier circunstancia, entró en mi mapa mental para siempre. Entonces, si esto es así, tenemos algunas opciones: podemos pasar por la vida dejándonos atrapar por la circunstancias y marchar sin que nadie nos recuerde… o pasar por la vida dejando un legado que empiece y acabe en las Personas con las que compartimos en cualquier ámbito de nuestra vida. Y tú ¿qué eliges?

¡Gracias Pau Donés!

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