Hace poco he conocido la historia del Sr. Sandor Teszler, un superviviente del holocausto húngaro que a sus 84 años fue nombrado Doctor Honoris Causa por el Wofford College, cuya biblioteca lleva hoy su nombre. 

El Sr. Teszler fue ingeniero textil y empresario. Su vida estuvo llena de eventos muy difíciles desde su infancia que otro día os contaré. En todo caso, fue una persona que destacó por tener grandes dosis de humanidad a lo largo de su vida. Pero si el Sr. Teszler abre hoy mi artículo no es por todo esto, sino por el gran apetito de saber que él tenía. Tan grande era su curiosidad, que decidió pasar la última etapa de su vida asistiendo cada día al máximo número de clases posibles en la universidad.

Learnability, casi palabra del año en 2017

Este neologismo, nacido de sumar to learn y ability, significa la capacidad para permanecer en constante aprendizaje en el contexto social y laboral. Es decir, la capacidad de vivir todas las experiencias como oportunidades de aprendizaje y que, como tales, las podamos analizar para obtener patrones que nos permitan resolver mejor los nuevos y futuros problemas e incluso para desarrollar nuevas capacidades. 

En 2017, learnability (aprendibilidad) estuvo dentro de las doce finalistas a palabra del año, pero le ganó aporofobia, el miedo a la pobreza. Las palabras del año no son necesariamente palabras nuevas, pero sí deben generar un interés lingüístico y además deben haber tenido un papel protagonista en el año en que son elegidas. El hecho de que learnability fuese finalista nos indica que es un concepto que responde a la realidad de estos tiempos. Y es que la aprendibilidad es una competencia que ha cobrado una gran importancia en los últimos años, incluso más en el entorno actual de pandemia. 

De hecho, la aprendibilidad es considerada una metacompetencia. Es decir, es aquella competencia de un orden superior que nos permite desarrollar de forma más rápida otras competencias más específicas. Además, es una competencia que podemos aplicar y trasladar a más de un contexto. 

Pero ¿cómo podemos desarrollar la aprendibilidad en nosotras mismas? ¿Y en nuestras organizaciones? La clave está en la historia del Sr. Teszler. Se trata de cultivar ese apetito de saber, esa curiosidad que le llevó a no perderse ninguna clase y a estar siempre dispuesto a cuestionarse y a cuestionar a los demás. Si quieres ser una persona o una organización con learnability, el primer paso es preservar y cultivar esa curiosidad. 

Las tres claves y un ingrediente para cultivar la learnability en tu organización 

Te cuento las tres claves y un truco para cultivar la learnability en tu organización.

1. El liderazgo: las personas líderes deben ejercer un liderazgo orientado a las personas, dándoles soporte, cultivando un estilo participativo y permitiendo que cada persona del equipo tenga su espacio para desarrollar sus propuestas, su trabajo y en definitiva su creatividad.

2. Las oportunidades de aprendizaje: la organización debe poner al servicio de las personas espacios de colaboración y cocreación multidisciplinares que permitan el intercambio de puntos de vista, el intercambio entre disciplinas complementarias y la generación de experiencias nuevas. Todo ello elevará las posibilidades de que las personas tengan más oportunidades de aprendizaje. ¿A qué tipos de espacios me refiero? A un gran abanico de posibilidades que van desde los tradicionales clubs de lectura hasta los más actuales talleres de innovación, donde todas las personas ponen su materia gris y su corazón al servicio de la resolución de un reto de negocio. 

3. El desarrollo personal: este también debe ser asunto de la organización. Tener personas en los equipos que trabajan el autoconocimiento, que conocen sus pasiones, que tienen claras sus metas personales y cultivan el pensamiento positivo, es tener un equipo más maduro y preparado para seguir creciendo con y en nuestra organización.

¿Y cuál es el ingrediente que falta? Cuenta con una persona pedagoga en tus filas. La pedagogía es la ciencia que estudia los procesos de aprendizaje a lo largo de la vida de las personas. Tener un pedagogo/a en tu organización te ayudará a diseñar oportunidades de aprendizaje para tus equipos y sobre todo a que las personas sean capaces de tomar consciencia de qué han aprendido y de qué pueden hacer con todo lo nuevo que han adquirido. 

Las tres cosas que debes hacer para desarrollar tu propia learnability 

Ya hace mucho que las personas en el entorno laboral sabemos que no podemos dejar de aprender, sea cual sea nuestra profesión. Desarrollar tu propia learnability te permitirá adquirir de forma más rápida nuevos conocimientos y nuevas competencias y, por lo tanto, serás una persona con más capacidad para adaptarte a los nuevos entornos. 

Aquí tienes las tres cosas que debes hacer si quieres tener esta meta competencia:

1. Fija tus metas: proyéctate a futuro y decide a dónde quieres llegar. No me refiero a los típicos propósitos de año nuevo. Me refiero a proyectarte de aquí a 10 años y pensar dónde quieres estar y ser capaz de visualizar cuál debería ser el camino en términos de aprendizaje. 

2. Explora, explora y explora: (1) sal de tus espacios conocidos, (2) sal de tu entorno de personas habitual y (3) cultiva la lectura de otras disciplinas y pensamientos que no sean cercanos a los tuyos. Todo ello te permitirá elevar tus oportunidades de tener nuevos aprendizajes. Si no sabes por dónde empezar, pide recomendaciones a personas de tu confianza. Estoy segura de que irás encontrando el camino. 

3. Escribe tus aprendizajes: abre una libreta física o digital y escribe cada día lo que has aprendido. Pero no te quedes allí, sino añade una reflexión a cada nuevo aprendizaje: ¿qué puedo hacer con esto que he aprendido hoy? 

Learnability e innovación 

No quiero terminar este artículo sin hacerte una pregunta: ¿si cultivamos nuestra Learnability crees que estaremos más preparadas como personas y organizaciones para innovar?

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