Tras el éxito de “La gente no se va de las empresas, se va de los jefes”, llega

“La gente no es que no quiera volver a la oficina, no quiere volver con sus jefes”

Como suele suceder con estas frases que se repiten una y otra vez, la primera es una de las más escuchadas en el mundo de la gestión de personas. Aunque de “padre” desconocido, pudiera pertenecer a Tom Peters, Daniel Goleman o Peter F. Drucker. Seguro que entre estos 3, acertamos. Pero la segunda, si no es que alguien me avanzó, es mía.

Hace unos días estaba con el periodista @Pere Bosch charlando sobre una de los temas de más rabiosa actualidad: el teletrabajo. Si había llegado para quedarse, si volveríamos a la oficina tras la pandemia, si nos quedaríamos en casa, si sería híbrido… Hay tantas versiones como empresas y percepciones existen, así que veamos lo que dicen las cifras.

La última encuesta de Gallup en Estados Unidos lo deja claro:

“El trabajo remoto persiste y tiende a ser permanente”

El 45% de los trabajadores siguen teletrabajando. Ahí sí que parece haber llegado el teletrabajo para quedarse, aunque esto no aplica en todo el mundo, como en España donde, según se desprende del estudio ‘Condiciones de trabajo y salud tras un año de pandemia’, elaborada por Istas-CCOO y la Universitat Autònoma de Barcelona, el teletrabajo ha descendido prácticamente a la mitad en comparación con el de 2020, hasta un 17,2.

Así que, aquí todos de vuelta a la oficina. Sin embargo, los trabajadores se resisten a ello. ¿Por qué? Allá va mi hipótesis, no sin antes remontarme a mis años de Universidad cuando estaba realizando mis estudios de doctorado en la Facultad de Medicina.

Cuando me estaba preguntando por qué los trabajadores no quieren volver, de pronto me vino a la cabeza una de las clases más interesantes sobre las denominadas “conductas de evitación”. Este tipo de conductas se caracterizan por evitar a toda costa el contacto con una situación-problema. Hasta ahí, todo normal. ¿Quién no intenta evitar aquello que le disgusta? La patología aparece cuando estar en contacto con dicha situación causa inseguridad e incluso ansiedad llegando a ser ambas invalidantes. ¿Quién no ha sentido esto ante un jefe o compañer@ tóxic@? Así , muchos trabajadores quizás volverían a la oficina si no fuera porque cuando lo hagan tendrán que volver a sufrir de nuevo las consecuencias de trabajar con ellos.

Con la llegada del lockdown tuvimos que encerrarnos y trabajar desde casa. De pronto, algunos ya no debían soportar por más tiempo a sus jefes o compañer@s tóxic@s. La pandemia fue para ellos como agua de mayo. Pero ahora hay que volver a la oficina y algunos están decididos a dejar sus puestos de trabajo si hay que volver (ya sabemos de algun@s)

Y es que, por algo será que, a finales de junio de 2019, casualmente tan sólo unos meses antes de que estallara la pandemia, la OMS anunció que el burnout, una de entre tantas cosas que nos causan esta tipología de jefes y compañer@s, se reconocería como enfermedad profesional.

Y tú, ¿quieres volver?

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