Imagino que creíamos que enseñar no era impactar…

Creo que por eso nuestros primeros proyectos en Monday Happy Monday estaban únicamente centrados en la consultoría, que ya lo sé, ni mucho menos es poca cosa. Desde siempre teníamos claro que queríamos acompañar a las organizaciones a llevar a cabo proyectos reales, a resolver retos y crear experiencias nuevas con nuestro mantra poniendo siempre a las personas en el centro.

Así que allí estábamos, mochila al hombro, haciendo nuestro camino literal en la andadura del emprendimiento. Si, si, mochila, cafés en bares mil, maletas, aviones, trenes, taxis, salas, lugares nuevos y también conocidos, madrugones y días durmiendo poco. Muchas cosas que hoy añoramos. Lo pasábamos bien en ese mundo tan presencial por el que andábamos sin valorar lo fácil que era llegar y estar en cualquier sitio.

Bien, dicen que el mundo necesita gente que ame lo que hace. Si yo pongo en mi lista lo que más me gusta hacer, debo decir que en el TOP3 está vivir experiencias de aprendizaje. Es curioso entonces que cuando el mercado nos empezó a pedir si ofrecíamos servicios de formación, nuestra respuesta siempre fuese “no”… Imagino que creíamos que enseñar no era impactar.

Un día el mercado decidió ya gritarnos al oído “¿Me puedes ofrecer formación, por favor?”. Así que, claro, hicimos aquello tan típico de poner negro sobre blanco todo aquello que sabíamos, paquetizarlo y mostrarlo. Aunque lo mejor fue empezar a vender estos servicios de formación, ya que esto nos obligó a ponernos manos a la obra de verdad. La “presión sana” nos sirvió para diseñar la experiencia de aprendizaje que queríamos compartir con las personas: una experiencia que nos permitiese enseñar para impactar.

Con cada una de las sesiones, que tuvimos la suerte de impartir juntas, pudimos diseñar, testar, sacar aprendizajes y mejorar nuestro método. Fue así como llegamos a nuestro actual Learning by Solving.

 

Y entonces llegó la pandemia y con ella un nuevo reto. ¡Teníamos que vencer el canal digital! Esto no nos podía parar. Así que eso hemos hecho en estos meses. Otra vez con esa “presión sana” que agudiza el ingenio, para volver a hacer de la formación en remoto una experiencia de aprendizaje activa, divertida y centrada en las personas que asisten virtualmente a nuestras formaciones.

Ahora ya sabemos que enseñar SÍ es impactar. Todo depende de cómo lo hagas y de si está en tu propósito dejar huella… y es que ¡Cómo lo estamos disfrutando! porque en cierto modo, enseñar también es aprender, ¿Verdad?

[La foto del post: Instagram 2016]

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