En este artículo encontrarás la respuesta a las siguientes preguntas: 

  • ¿Hay en las organizaciones oportunidades de aprendizaje? 
  • Y la innovación, ¿va de la mano del aprendizaje?
  • ¿Hay barreras para la learnability y la innovación? 
  • ¿Qué retos nos depara el futuro?

Estoy convencida que, para ser una persona innovadora, debemos mantener viva nuestra curiosidad. Esa misma curiosidad que llevó al Sr. Teszler a ser un alumno universitario durante los últimos años de su vida. Puedes recuperar su historia en la primera parte de este artículo 🙂

Es esa misma curiosidad la que mueve siempre a Monday Happy Monday a avanzar y explorar un poco más allá. Y también esa curiosidad fue la que me llevó a construir una encuesta para saber si realmente los conceptos aprendizaje  e innovación van cogidos de la mano. ¿A quién pregunté? Pues a personas como tú, que están en el día a día del mundo profesional. Desde aquí doy las gracias a todas todas las que participasteis en ella.

Lo cierto es que la encuesta atrajo a profesionales muy diferentes. Ahora bien, ha sido bonito saber que llamó la atención por igual tanto a personas del mundo de la educación como del mundo de la innovación. No sé si estarás conmigo en que esta es la primera muestra de que hay algo que enlaza a estos dos conceptos. 

¿Hay en las organizaciones oportunidades de aprendizaje? 

Me pregunto en primer lugar si realmente en nuestras organizaciones hay oportunidades de aprendizaje. Parece ser que sí, que de forma orgánica, sin que lo forcemos demasiado, la propia manera de funcionar de las organizaciones provoca situaciones donde debemos ser capaces de aprender rápidamente para adaptarnos y poder dar respuesta. 

Un ejemplo muy sencillo es cada vez que adoptamos nuevas herramientas tecnológicas, por ejemplo. Otra situación, más compleja, la encontramos cada vez que nos enfrentamos a una reorganización interna que habitualmente viene producida por cambios del entorno y por la adopción de una nueva estrategia para ser más eficientes. Así mismo, nos ponemos en situación de aprendizaje cada vez que como profesionales asumimos una nueva responsabilidad, nos integramos en un nuevo proyecto o simplemente cambia la persona que lidera nuestro departamento. En todos estos casos, nos encontramos ante una situación que nos exige tener a punto nuestra capacidad de aprendizaje. 

Así pues, parece que, más allá de que las personas profesionales debamos cultivar nuestra learnability por interés propio, la naturaleza de nuestras organizaciones provoca situaciones nuevas que favorecen que la tengamos a punto.

Y la innovación, ¿va de la mano con el aprendizaje?

Lo que parece bastante claro es que la cultura de la innovación favorece que las personas estemos abiertas a conocer nuevas perspectivas e intentar dar con algo que nos permita mejorar, impactar, resolver o progresar. Y a su vez, todo nuevo descubrimiento nos ayuda a cultivar siempre nuestra learnability.

Por lo que hemos investigado en estas semanas, y que también hemos podido constatar en nuestros proyectos, parece que la cultura de la innovación y la del aprendizaje van de la mano. Es difícil entender la una sin la otra. Y es que la innovación genera aprendizaje y si no hay aprendizaje es complicado que haya ni motivación ni capacidad para la innovación. 

Ahora bien, hay quien considera que la innovación estaría en un plano más elevado, ya que es la que realmente genera cuál debe ser “el cambio”. Y es posible que la learnability esté en un plano más operativo, ya que se refiere más a la competencia de adaptarnos a esos cambios que marca la innovación. 

Por otro lado, también hay que considerar que la learnability es una palanca para la innovación. Es decir, es un pilar donde apoyarse para generar innovación en una organización. La learnability nos permite permanecer en constante aprendizaje, lo que nos llevará a implementar cambios en nuestra manera de hacer y, por lo tanto, generar innovación en nuestro trabajo. 

Ya véis, aquí hay todavía mucho debate por construir. 

Lo que sí está muy claro, desde mi perspectiva, es que la innovación requiere equipos que estén conformados por personas con un alto nivel de learnability. Y ¿esto por qué motivo? Porque innovar supone gestionar mucha incertidumbre, ser capaz de explorar e iterar cada vez que haga falta, ser flexible y estar dispuesto a experimentar y trabajar con nuevas temáticas y tendencias quizá antes desconocidas. 

Además, la capacidad de aprendizaje de un equipo le permitirá identificar mejor dónde, cuándo y cómo innovar para seguir impactando como organización. 

Ya ves, ambos conceptos, están orientados a la evolución y ambos parten de la necesidad de conocer algo nuevo. 

¿Hay barreras para la learnability y la innovación? 

Ya había compartido contigo anteriormente las claves para fomentar la Learnability en nuestros equipos, que eran esencialmente: (1) fomentar el liderazgo orientado a las personas; (2) generar oportunidades de aprendizaje y (3) cultivar el desarrollo personal de todas las personas de una organización. Pero esta vez me gustaría listar las barreras, que están muy identificadas también. Te las comparto: 

  1. La burocracia se come las oportunidades de aprendizaje y de innovación.
  2. La jerarquía no favorece la generación de oportunidades. Aprendemos e innovamos hasta que llegamos al límite de nuestra cajita. Más allá es complicado. 
  3. Aferrarse a la estabilidad va totalmente en contra de cultivar en las personas el espíritu de curiosidad y por lo tanto de hacer el camino de cultivar su learnability y estar preparadas para innovar.

¿Qué retos nos depara el futuro? Si queremos innovar…

Aquí van los cinco retos que deberemos abordar en un futuro no muy lejano si queremos ser una organización innovadora. ¡A ver qué te parecen! 

  1. Que la learnability esté en la agenda de todas las organizaciones que quieren adaptarse, innovar y por ende seguir impactando.
  2. Que fomentemos la learnability y la capacidad innovadora de forma equitativa, esté donde se esté de la organización. Sin distinción de ningún tipo. 
  3. Que la formación de las personas empleadas tenga una importancia estratégica y que se trabaje para sistematizar los aprendizajes en las organizaciones. 
  4. Que las personas que lideran, puedan entender que la gestión del talento va más allá de la formación “formal”. Podemos aprender de todas las situaciones, en todos los entornos y también de nuestros compañeros y compañeras. 

Una organización que aprende es una organización que innova y permanece siempre competitiva. Una organización que innova es una organización que aprende y permanece siempre competitiva.

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