Hace unas semanas en un workshop con un equipo muy conectado con su reto, una de las personas lo paró todo y dijo en voz alta y con firmeza “¿De verdad que os parece bien esto que hemos decidido? ¡Creo que nos estamos equivocando!”….

Buscar el consenso en un equipo que debe tomar decisiones, de forma ágil para avanzar, a veces no es sencillo. Requiere, entre otras muchas cosas, que todas y cada una de las personas tengan una verdadera voluntad de colaborar para llegar a buen puerto.

La metodologías que proponemos en Monday Happy Monday tienen todas un nexo común: son colaborativas. Creemos firmemente que las personas solo superaremos los retos  de futuro si lo hacemos bajo el paradigma de la inteligencia colectiva. Es decir, si permitimos que todas las personas participen del debate y focalizamos nuestros esfuerzos en eliminar jerarquías, ser más transparentes y nos abrimos verdaderamente a la diversidad de talentos.

Ahora bien, también creo la colaboración no es tan solo un medio para llegar, sino que va algo más allá. La colaboración es una de esas actitudes que se deberían cultivar desde edades bien tempranas en casa, en el colegio,… y que, por supuesto, debería ser cultivada también en las organizaciones.

Givers, takers and matchers

El psicólogo organizacional Adam Grant ha investigado mucho sobre cómo las personas nos comportamos en los entornos profesionales. Quizá ya conoces su teoría, pero creo que vale la pena refrescarla y tenerla en cuenta en el debate de cómo debemos construir los equipos en nuestras organizaciones si lo que queremos es innovar y aportar siempre valor a nuestros clientes, ciudadanos, empleados, etc.

Grant, en su libro Give and Take, nos cuenta que hay dos tipos de personas.

  • Las personas takers [oportunistas] que son habitualmente egocéntricas y piensan solo en lo que las demás pueden hacer por ellas. Ven el mundo como una competición constante.
  • Las personas givers [altruistas] están enfocadas en asegurar que las demás también ganen. Son las que más de una vez te pueden preguntar ¿En qué puedo ayudarte?

Es inevitable pensar en cuál es nuestro estilo ¿verdad? Hazte una simple pregunta ¿Cómo tratas a la gente en general?

Según Adam Grant, la mayoría estamos en medio: somos matchers, es decir somos buenos compañeros porque procuramos dar al otro en línea de lo que hemos recibido. Buscamos un equilibro entre el dar y el recibir. Adam Grant nos dice que esta es una manera “segura” de vivir la vida, pero quizá no sea la más “productiva”.

Los givers hacen mejores a sus empresas

Adam Grant ha estudiado un buen número de organizaciones y de profesionales. Y en esos estudios pudo obtener conclusiones verdaderamente interesantes. En el mundo de las ventas, por ejemplo, nos cuenta que los vendedores con resultados más bajos coincidía que eran los más generosos. ¿Te sorprende?

Curiosamente sus investigaciones también nos muestran el otro lado de la moneda. Estos profesionales altruistas, más allá de sus resultados individuales, le hacen mucho bien a sus empresas. ¡Las hacen mejores! Grant afirma que las empresas que tienen más personas compartiendo conocimiento y ayudando a las demás, tienen mejores beneficios e incluso más satisfacción de sus clientes.

¿Y que nos cuenta de los takers? No me entretendré mucho. Grant dice que son profesionales no van muy lejos. Su estrategia tiene corto recorrido en una organización. De hecho si te paras a pensar un poco, quizá recordarás el final de algún taker.

¿Cómo vas? ¿Ya has definido tu estilo?

Volviendo a los vendedores givers, resulta que están en la parte baja pero… también están en lo más alto del ranking. ¡Son también los que más venden! ¿Sorpresa otra vez? Es decir, están muy representados en ambos extremos. De todas todas, Grant defiende que las personas givers son aquellas que se acercan más al éxito profesional ya que, entre otras cosas, generan una reputación excelente y tienen un entorno rico en todas sus dimensiones.

¿Cómo tener más givers que sobresalgan en tu equipo?

Pero Adam Grant no se queda aquí, si no que nos da algunas pistas para crear organizaciones donde haya más givers que sobresalgan.

  1. Protégelos. Los givers son un tesoro y no se pueden quemar. No dejes que los demás se aprovechen.
  2. Favorece una cultura donde “pedir ayuda” sea normal.
  3. Y más allá de sumar givers a tu equipo, nunca nunca nunca sumes a tu equipo a personas oportunistas. Sus efectos son mucho más negativos para tod@s que el poder que tiene tener varios altruistas en el equipo.

Por cierto, ese que dijo “¿De verdad que os parece bien esto que hemos decidido? ¡Creo que nos estamos equivocando!”…. ¿Sabéis que era? Pues en ese momento fue un giver no muy agradable, pero permitió al grupo romper con lo “políticamente correcto”, sincerarse y a partir de aquí construir como un equipo de un modo más auténtico.

Hay que saber que los givers no son todos “agradables”. Que algunos pueden tener maneras duras pero que realmente tienen buenas intenciones. Son esas personas que dan esos feedbacks que nadie quiere oír pero que realmente son claves para poder avanzar. Muchas veces no está muy bien valorados en una organización, pero si tienes uno cerca, cuídalo también ¡Sus cuestionamientos pueden ser un tesoro!

 

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